Juan Castañón Aza, asesinado el 14 de agosto de 1936
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Los mártires de la Tradición en Gijón

Juanín Castañón Aza, de tan solo 16 años, se convirtió en una de las jóvenes víctimas de la violencia desatada durante los trágicos años de la Guerra Civil Española. Su padre, Juan Castañón Alvargonzález, un distinguido comandante de Infantería, fue sorprendido por el levantamiento militar del 18 de julio en Oviedo, donde decidió permanecer, alineándose con las fuerzas del general Aranda. La ausencia del comandante en su hogar en Gijón no pasó desapercibida para las milicias del Frente Popular, quienes, al no encontrarlo, decidieron detener a su hijo Juanín en su lugar, confinándolo en la iglesia de San José, transformada en una improvisada prisión para gente de derechas.

Mártires de los asesinados en Gijón el 14 de agosto de 1936

La tragedia se agravó el 14 de agosto, cuando tres aviones de la Legión Cóndor, despegando desde la base de la Virgen del Camino en León, llevaron a cabo una misión de bombardeo sobre Gijón. Su objetivo era un tren que transportaba milicianos del Frente Popular desde las cuencas mineras asturianas, pero el ataque resultó en una catástrofe, con alrededor de 60 muertos y 80 heridos reportados por la prensa local , justo al llegar a la estación del Humedal. Esta acción militar desencadenó una respuesta brutal: una turba enfurecida y sedienta de venganza se congregó y marchó hacia la iglesia de San José, donde se encontraba Juanín entre los aproximadamente 200 prisioneros.

En la oscuridad de la noche, los detenidos fueron arrancados de su encierro en la checa provisional que habían convertido la iglesia de San José, cargados en camiones y distribuidos entre varios puntos conocidos por ser escenarios de ejecuciones extrajudiciales: Roces, Jove y la Escalerona. En un acto de violencia masiva, fueron fusilados. En Jove, la tragedia se cebó con 63 almas, entre ellas la de Juanín Castañón Aza. Hoy, su memoria perdura en una calle que lleva su nombre en el barrio de La Guía, un recordatorio eterno de las vidas truncadas por el conflicto y la violencia política de aquellos años. Este relato no solo honra la memoria de Juanín y su trágica historia, sino que también sirve como testimonio para recordar que hubo una parte de la sociedad española que intentó hacer un genocidio sobre aquellos que no pensaban como ellos.

PLAZA DE LOS MÁRTIRES DE GIJÓN, IGLESIA DE SAN JOSÉ , ver artículo completo en este enlace.

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