Visión de futuro de ALSA en una ciudad del siglo XXI
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Comentamos la famosa entrevista con el CEO de ALSA, en el diario El Mundo del pasado 10 de marzo

En base a su entrada en la misma comentamos el resto.

Si en una empresa todos fuéramos hombres de 50 años, blancos, ingenieros y casados, no exploraríamos oportunidades de negocio.

En el reino de los autocares, donde los vehículos de Alsa cruzan autovías como valientes corceles de acero, Francisco Iglesias, su noble caballero andante (y consejero delegado), carga con la misión de descarbonizar su noble steed (léase: flota de autobuses) en una época donde incluso respirar parece requerir un certificado ecológico. Desde su torre de cristal en San Blas-Canillejas, contempla su reino de asfalto y diésel, reflexionando sobre los desafíos que acechan más allá del horizonte.

Con la sabiduría adquirida en 33 años de travesía por el vasto imperio de Alsa, Iglesias, quien ha prometido fidelidad eterna a su empresa hasta que la jubilación los separe, enfrenta el dilema moderno de la diversificación. Ya no basta con conquistar tierras lejanas en autobús; ahora, Alsa navega en barquitos turísticos y pedalea en bicicletas de última milla, como si el asfalto se hubiera convertido en un mar de oportunidades inexploradas.

La diversificación, claro está, es un arte que requiere de un equilibrista que baile al borde del abismo sin caer. Para Iglesias, este acto circense es parte del espectáculo, con la mirada siempre puesta en el horizonte del 2035, donde imagina una flota urbana de autobuses tan limpios que podrían competir en pureza con el aire de un convento.

Pero no todo es tecnología y futurismo en este relato. La empresa, en su sabia estrategia de inclusión, ha descubierto que un ejército monocromático de ingenieros blancos de 50 años podría no ser lo más efectivo para explorar nuevos reinos de negocio. Así, Alsa abre sus puertas a la diversidad, aunque aún con cierta timidez en el reino de las conductoras, donde las damas al volante son tan raras como los unicornios.

En esta cruzada por un futuro más verde, Alsa se enfrenta a los dragones de la burocracia y la infraestructura insuficiente, mientras se prepara para una batalla contra el tiempo y los costos, con el noble objetivo de transformar sus caballos de hierro en corceles eléctricos o de hidrógeno. Sin embargo, como buenos caballeros de la mesa redonda del transporte, su lema es claro: «Acompáñennos en esta aventura, pues juntos, gobierno y empresa, podemos construir el camino hacia el Santo Grial de la movilidad sostenible».

Así, entre sueños de autobuses eléctricos que surcan las autovías y valientes políticas de diversidad que abren caminos inexplorados, Francisco Iglesias y su corte de Alsa se enfrentan al futuro con una mezcla de valentía, estrategia y un toque de humor, conscientes de que, en el reino del transporte, la aventura acaba de comenzar.

Aquí pueden ver la entrevista completa, analicen ustedes…

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