Aquí, puede escuchar el audio del artículo
Getting your Trinity Audio player ready...

Economía y reindustrialización

En Asturias la digitalización se ha convertido en la palabra mágica que todo lo justifica. Planes, jornadas, subvenciones y estrategias institucionales prometen modernizar la economía regional, pero detrás del discurso los resultados son modestos y desiguales. El dinero se ha gastado y el tejido empresarial apenas ha cambiado.

Las pymes y los profesionales liberales, el auténtico corazón del tejido productivo asturiano, siguen topándose con las mismas barreras de hace una década, falta de talento, de financiación y de acompañamiento real. La pregunta es obligada. ¿Qué se ha conseguido de verdad con tanto programa público?

La brecha digital del pequeño empresario

Según el ONTSI y SADEI, más del 95 % de las empresas asturianas son microempresas, con plantillas que apenas superan los tres o cuatro trabajadores. Esa estructura tan fragmentada, sumada a la dispersión territorial, dificulta la adopción tecnológica sostenida, sobre todo en los concejos rurales o de montaña, donde la conectividad es todavía deficiente.

En amplias zonas del suroccidente, el oriente interior o la montaña central la fibra óptica simplemente no existe o su cobertura es mínima y errática. En términos digitales, la llamada Asturias vaciada no solo corre el riesgo de quedar desconectada, ya lo está en buena parte del territorio, y eso convierte la brecha digital en un nuevo factor de desigualdad económica y social.

Tecnología sin estrategia

Buena parte de las pymes tradicionales, como la hostelería, los talleres, los despachos o el comercio local, incorporó la tecnología por obligación y no por estrategia. Durante la pandemia se multiplicaron las webs y los perfiles sociales improvisados, y hoy muchos están desactualizados o abandonados. Falta cultura digital, planificación y apoyo técnico continuado.

Mientras tanto, la fuga de talento digital hacia Madrid, Barcelona o el extranjero deja a Asturias sin los perfiles técnicos necesarios para avanzar en inteligencia artificial, análisis de datos o ciberseguridad. Los clústeres tecnológicos de Gijón y Avilés lo repiten cada año, hay demanda, pero no hay oferta suficiente ni incentivos para retenerla.

Una digitalización concentrada y desigual

Las grandes compañías industriales instaladas en Asturias, como ArcelorMittal, DuPont o Asturiana de Zinc, sí han avanzado en automatización y análisis de datos. Pero el tejido de autónomos y pymes locales sigue estancado en niveles básicos, limitado a la facturación electrónica o la gestión en la nube.

El contraste entre lo urbano y lo rural es evidente. Mientras en Gijón, Oviedo y Avilés hay fibra óptica y servicios digitales, en los concejos del interior la cobertura sigue siendo insuficiente. La digitalización avanza, sí, pero levanta nuevas fronteras dentro del propio territorio asturiano.

Programas con mucha propaganda y pocos resultados

El Kit Digital es el mejor ejemplo. Según el balance presentado por el Ministerio para la Transformación Digital en noviembre de 2025, el programa superó las 860.000 concesiones en toda España, con un presupuesto cercano a los 3.067 millones de euros, y en Asturias superó las 15.000 ayudas. La cifra impresiona, pero la mayoría de esos bonos se destinó a crear una web básica, un correo corporativo o la factura electrónica. Soluciones de mínimos que no generan competitividad real.

El programa Asturias Digital del Principado sufre el mismo problema, asesoramiento genérico, sin seguimiento ni indicadores claros de impacto. No hay datos públicos que muestren cuántas empresas han mejorado procesos o ingresos tras pasar por él. Se confunde actividad con progreso.

Las Cámaras de Comercio repiten talleres y cursos que atraen siempre a los mismos asistentes, mientras el tejido más rezagado ni se entera. Y los parques tecnológicos y clústeres TIC concentran recursos en empresas que ya estaban digitalizadas, sin transferencia real a la pyme que sostiene la economía comarcal.

Asturias, lejos de la frontera tecnológica

Los datos nacionales dan la medida del reto. Según el INE, a comienzos de 2025 el 21,1 % de las empresas españolas de diez o más empleados utilizaba ya inteligencia artificial, una proporción que se dispara en las grandes compañías y se desploma en las pequeñas. En un territorio donde casi todo son microempresas, eso significa que la inmensa mayoría del tejido asturiano está fuera de esa conversación.

El déficit de talento agrava el problema. Los jóvenes formados en la Universidad de Oviedo emigran a Madrid o al extranjero en busca de mejores sueldos, y Asturias mantiene un tejido empresarial envejecido y con serias resistencias culturales al cambio. Abogados, asesores o médicos privados no encuentran herramientas adaptadas ni tiempo para digitalizarse.

Un modelo subvencionado, no transformador

Asturias ha invertido millones en programas de digitalización, pero los indicadores de productividad y competitividad apenas se mueven. Los proyectos no fallan por falta de fondos, sino por falta de visión estratégica, por la escasa coordinación entre administraciones y por la nula evaluación de impacto. Nadie mide qué pymes han crecido, exportado o innovado gracias a estas ayudas.

La digitalización no consiste en tener una web, sino en cambiar procesos, mejorar servicios y crear valor añadido. Sin ese salto cultural, el dinero público se diluye en facturas sin impacto y en fotos para la prensa.

Qué necesita Asturias de verdad

Asturias necesita repensar su modelo digital desde cuatro ejes.

  • Talento y retención, con formación práctica e incentivos para que los jóvenes profesionales digitales se queden o regresen.
  • Cultura empresarial, con acompañamiento a largo plazo y objetivos medibles en lugar de charlas sueltas.
  • Equilibrio territorial, para que la conectividad, la formación y el apoyo técnico lleguen también a la Asturias rural.
  • Transparencia, con indicadores públicos de resultados por cada euro invertido y evaluación independiente.

Digitalizar sin rumbo no es avanzar

La digitalización en Asturias no puede seguir siendo un eslogan institucional ni una colección de ayudas dispersas. El verdadero desafío está en pasar del discurso a la práctica y del gasto a la transformación. Si la región no cierra la brecha entre el discurso político y la realidad empresarial, seguirá perdiendo competitividad y talento.

Digitalizar Asturias no es un lujo. Es su última oportunidad para seguir siendo productiva, conectada y viva.

Cómo citar este estudio

El Gaviotu (2025). 💻 Los retos reales de la digitalización en Asturias, más gasto que transformación. elgaviotu.com

Más de la línea Economía y reindustrialización