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Muy mal encaminado está Gijón
La placa en memoria de la edil Carmen Álvarez ha sido piedra que descubre lo que ya nadie ignora: que nuestra regidora en roja genuflexión vive entregada. Diéronle protagonismo a IU, formaciones que aún, medio siglo después del finado Generalísimo, batallan contra sombras y fantasmas franquistas, en imaginarias guerras aún metidos. Tal fue la entrega de nuestra alcaldesa que hizo del homenaje, no al recuerdo de la ciudad toda, sino a la facción más zurda y terca.
De escándalo parece, a buen juicio, ceder la honra y el discurso a quien no es nadie en la esfera del Concejo; más escándalo es, y mayor burla, adoptar postura de anfibio, ora diestra, ora zurda, tan pronta al acomodo. Clamó ella por pactos de derechas tras comicios, mas nos preguntamos ahora qué derecha en ella mora, si postrada ante los rojos discursos y alabanzas, a la comunista usanza da su pecho.
Parece Gijón destinado, bajo tal mandato, a retornar al rigor del dictado izquierdista, aquel que casi arruina la villa entera. Nuestra regidora ha sucumbido, ¡oh, tragedia!, al sermón falso y moralino de Izquierda Unida, cuya soberbia y altivez supremacista desfasada están.
¡Muy mal encaminado está Gijón cuando desde la silla municipal se franquean puertas a comunista regresión, traicionando al votante que allí puso a la dama y quebrantando acuerdos rubricados para ocupar asiento regio! Malos tiempos vienen, pues, cuando el timón no es firme, y al viento de levante o poniente gira, sin rumbo, la alcaldesa.
