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Dos trabajos del Think Tank El Gaviotu desarman la estadística amable del Principado. Asturias conserva más margen económico que la media española, pero lo paga una generación que ya no cotiza. Y el relevo no aparece.
El Gaviotu · Gijón, 18 de septiembre de 2026 · Lectura: 6 minutos
Hay una manera elegante de empobrecerse: gastar despacio lo que otros ahorraron. Asturias lleva años practicándola y, además, con buena nota en los cuadros. Cada vez que el INE publica la renta por habitante, alguien respira aliviado en Oviedo: el asturiano medio ingresa 16.725 euros al año, un 7,1 % más que el español medio. Titular, foto institucional y fin del análisis.
La estadística que consuela
El Think Tank El Gaviotu ha dedicado dos trabajos a estropear esa tranquilidad. El primero, un informe metodológico, sostiene algo tan elemental como incómodo: la renta por habitante no mide el bienestar de nadie, porque nadie vive de su renta per cápita. Se vive en un hogar, se paga una vivienda, se sostiene a hijos o a mayores y se llega, o no, a final de mes. El segundo, «El espejismo del ahorro asturiano», toma el marco del estudio de BBVA Research sobre la capacidad de ahorro de los hogares y lo cruza con los datos oficiales del Principado.
Basta cambiar la unidad de medida para que el consuelo se evapore. Por persona, Asturias gana. Por hogar, pierde: 36.869 euros frente a los 38.994 de media nacional, un 5,5 % menos. ¿Magia? No: aritmética. El hogar asturiano tiene 2,2 miembros y el español, 2,5. No somos más ricos; somos menos. Celebrar la renta per cápita de una región que se vacía es como presumir del reparto de la herencia mientras adelgaza la familia.
De dónde sale el dinero
La pregunta que nadie formula en el debate público asturiano no es cuánto se ingresa, sino quién lo paga. El Atlas de Renta del INE responde sin rodeos: el 29,5 % de la renta de los hogares asturianos procede de pensiones, la proporción más alta de todas las comunidades autónomas y nueve puntos por encima de la media española. Los salarios aportan el 52,8 %, frente al 60,6 % nacional. En Aller, las pensiones (44,8 %) ya superan a los salarios (40,6 %). En Mieres, en Langreo y en San Martín del Rey Aurelio andan empatados.
Conviene decirlo sin sentimentalismo y sin ingratitud: esas pensiones son altas —1.838 euros de media de jubilación, las segundas de España— porque las ganó una generación que trabajó en la mina, en la siderurgia y en la industria pública. Nadie las regala. Pero una economía que ingresa casi un tercio de su renta por transferencias tiene un problema aritmético, y ese problema tiene nombre: reposición. Asturias registra 1,44 afiliados por pensionista, la peor ratio de España frente a 2,34 de media. Y sostiene la tasa de actividad más baja de todas las comunidades autónomas: 52,4 %, casi siete puntos por debajo de la española.
Ese es el dato que debería quitar el sueño en la Junta General, y no el paro, que está por debajo del español (9,1 % frente a 9,9 %). Asturias no tiene un problema de gente que busca empleo y no lo encuentra. Tiene un problema de gente que ya no lo busca.
La herencia tiene fecha
Conviene ponerle años a esto. El Plan de Estabilización de 1959 abrió la economía y los Planes de Desarrollo (1964-1975) la ordenaron, aunque Asturias ya estaba industrializada por el INI y solo recibió su polo de desarrollo, el de Oviedo, en 1970, cuando la película se acababa. Entre medias, en 1967, HUNOSA integró a más de veinte mil mineros de seis empresas privadas. Aquello fabricó lo que hoy se cobra: carreras largas, cotizadas y con bases altas.
La segunda parte del relato es menos épica. El Régimen Especial de la Minería del Carbón (1973), el Estatuto del Minero (1983) y los coeficientes reductores de edad (1984) permitieron jubilarse pronto; la reconversión de los ochenta y los noventa convirtió la prejubilación en política de paz social. Asturias transformó empleo en pensión por decisión política, y conviene reconocer que evitó así un conflicto que habría sido devastador.
De ahí sale la aritmética de hoy. Que la segunda pensión media de España conviva con la última tasa de actividad no es ninguna paradoja: es el mismo hecho contado dos veces, medio siglo después.
Una economía que ingresa casi un tercio de su renta por transferencias no es próspera: está cobrando una herencia.
Lo que el colchón no cubre
El margen existe, y es real. Con los datos del INE, la parte de la renta del hogar que no absorbe el consumo ronda el 26,7 % en Asturias frente al 21,5 % en España. Solo el 5,9 % de los hogares asturianos llega a fin de mes con mucha dificultad, frente al 8,2 % nacional. Quien busque un titular complaciente, ahí lo tiene.
Pero las medias son el mejor escondite de la política. Debajo de esa media, 2025 fue un mal año: el riesgo de pobreza subió del 15,6 % al 17,2 %; los hogares incapaces de afrontar un gasto imprevisto pasaron del 28,3 % al 30,8 %; los que no pueden permitirse una semana de vacaciones, del 29,3 % al 33,4 %, ya peor que la media española. Y hay una herida que no es coyuntural: el 11,1 % de los asturianos menores de 65 años vive en hogares con baja intensidad de empleo, frente al 8 % nacional. Hogares donde casi nadie trabaja. En la región más envejecida de España, con el 28,4 % de su población por encima de los 65 años, eso no se arregla con un plan de choque ni con una subvención bien fotografiada.
El arte de medir bien
El trabajo de BBVA Research aporta además una lección que la política haría bien en aprenderse: el mismo euro no vale lo mismo en todas las casas. Un aumento de renta de 10.000 euros se asocia con una mejora de 39 puntos en la tasa de ahorro de un hogar situado en el percentil 10, y de menos de 5 puntos en un hogar mediano. Ocho veces más abajo que en el centro. Quien diseñe una política fiscal o social sin tener eso delante está repartiendo dinero a ciegas.
Y una advertencia sobre la casa propia. Nuestro primer borrador daba por bueno que el alquiler reduce la capacidad de ahorro. El estudio de BBVA dice lo contrario en términos condicionales: a igualdad de renta, quien alquila a precio de mercado muestra una tasa de ahorro 23,4 puntos superior a la del propietario sin hipoteca, probablemente por el distinto tratamiento del alquiler imputado en las dos encuestas que se combinan. Lo hemos corregido antes de publicar, y lo decimos en voz alta porque conviene recordar la diferencia: el que corrige sus datos hace análisis; el que los conserva porque le encajan hace propaganda. En Asturias se ha practicado demasiado la segunda.
Cinco cosas que sí dependen de nosotros
Un think tank que solo diagnostica es un club de lectura. De estos dos trabajos se deduce una agenda incómoda y bastante sencilla.
- Medir por hogar, y por unidad de consumo, y encargar a SADEI una estimación asturiana de la capacidad de ahorro con el método de BBVA. Gobernar con la renta per cápita es gobernar mirando por el retrovisor.
- Convertir la tasa de actividad en el indicador central de la política económica regional. No el paro: la actividad. Cada hogar sin ingresos laborales es un hogar que no ahorra, no consume y no se repone.
- Ordenar la fiscalidad autonómica por donde más rinde. Deflactar los tramos bajos del IRPF y concentrar las deducciones en el primer cuarto de renta no es asistencialismo: es, según la evidencia disponible, donde cada euro produce más seguridad económica.
- Tomarse la familia en serio. Cada miembro adicional resta hasta 12,5 puntos de ahorro en los hogares frágiles. En la comunidad más envejecida de España, la política familiar es política económica.
- Vivienda y energía. El alquiler sube un 9,4 % anual en Asturias y un 11 % en Oviedo, mientras el 16,2 % de los hogares no puede mantener la casa a una temperatura adecuada. La respuesta no es un registro administrativo más: es oferta, rehabilitación y seguridad jurídica para quien alquila su vivienda.
El colchón se hereda una vez
Asturias no está en quiebra. Está viviendo de un patrimonio que no ha generado esta generación: pensiones ganadas en otra economía, pisos pagados hace décadas y hogares que encogen. Ese colchón amortigua, pero no se regenera. Y los amortiguadores tienen una característica desagradable: se notan cuando se acaban, no antes.
La pregunta que este Think Tank propone llevar al debate asturiano no es cuánto crece el PIB regional ni cuántos parados menos hay este trimestre. Es más simple y más exigente: cuánto margen real le queda a un hogar asturiano después de vivir, y quién lo estará pagando dentro de quince años. Quien no quiera responderla, que siga mirando la renta per cápita. Consuela mucho. Explica poco.
Fuentes: INE (Encuesta de Condiciones de Vida 2025, Encuesta de Presupuestos Familiares 2025, EPA del segundo trimestre de 2026, Atlas de Distribución de Renta de los Hogares 2023 e Indicadores Demográficos 2025); Cámara, N. y Vázquez, S. (2026), «¿Quién ahorra en España?», BBVA Research, WP 26/15; Seguridad Social (pensión media de agosto de 2026; ratio de afiliados por pensionista de julio de 2025); idealista (precios de alquiler de agosto de 2026). Referencias históricas: Planes de Desarrollo de España (1964-1975); constitución de HUNOSA (1967); Decreto 298/1973 sobre el Régimen Especial de la Minería del Carbón; Real Decreto 3255/1983 (Estatuto del Minero) y Real Decreto 2366/1984 sobre reducción de la edad de jubilación.